Noticias — 30 junio 2017 — IMPRIMIR
La renta básica, un camino equivocado

RentaBasicaAnte la situación de paro y creciente precariedad laboral muchos sectores sociales y políticos están volcando sus demandas, sus esperanzas y energías en reclamar la RENTA BASICA (un ingreso para todos los residentes en el país independiente del nivel de renta y las cotizaciones).
Coincidimos en que el sistema capitalista no está proporcionando empleo de calidad y en que es necesario avanzar en mecanismos de reparto de la riqueza generada por la revolución tecnológica.

Sin embargo:
Creemos que apostar por este camino IMPLICA RENDIRSE en la lucha histórica por hacer un sistema económico justo, que no provoque pobres en serie (dentro y fuera de nuestras fronteras) y que permita que todos tengan un trabajo digno con el que ganarse la vida.

Creemos que es INSOLIDARIO, porque en un mundo globalizado donde la mayoría pasa hambre, la renta básica sería un privilegio para unos pocos pagado con el robo al Sur de los estados y las multinacionales del Norte.

Creemos que es INDIGNO porque lleva a una sociedad subsidiada por papá Estado. Supone un profundo cambio cultural al desvincular la renta de la contribución al bien común y despreciar la dignidad que debe aportar el trabajo (que no es lo mismo que empleo) al ser humano. Lo honrado es que los derechos vayan unidos a los deberes.

Creemos que es INÚTIL para solucionar los problemas que pretende atajar porque, incluso en caso de ser económicamente viable (lo que aún está por demostrar), la marginación, la exclusión social no se deben únicamente a la falta de ingresos. La experiencia de las actuales rentas mínimas para esos colectivos demuestra que no solucionan los problemas de fondo. Además, los estudios realizados indican que generaría otros problemas nuevos como el aumento del coste de la vida (inflación), la bajada de los salarios, la reducción de las actuales prestaciones por desempleo y jubilación, mayor cierre de las fronteras, etc.
En esta encrucijada no debemos optar por aumentar los mecanismos paliativos de la injusticia generada por el capitalismo, tampoco defendemos la “fe en el mercado” como hacen los liberales, sino que apostamos, en cambio, por la lucha solidaria e internacionalista para cambiar este sistema de raíz, potenciar el trabajo asociado, las iniciativas autogestionarias, superar el modelo de “empleo asalariado”, combatir el lucro y la explotación de las multinacionales, que el reparto de la riqueza (tecnología, finanzas, etc.) permita desarrollar trabajos que ahora no son remunerados, etc.

En definitiva, la lucha por la renta básica se rinde a la lógica de este sistema económico imperialista, renuncia a combatirlo y aspira únicamente a arañar unas migajas para contentar a la población de los países enriquecidos que ahora ve peligrar su nivel de vida. No es casualidad que los poderosos de Silicon Valley o el Foro de Davos estén planteando ya la conveniencia de la renta básica.

¿Qué pensarán los millones de empobrecidos del mundo -explotados por nuestras empresas y estados- de esta reivindicación?

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