Noticias — 17 enero 2017 — IMPRIMIR
Totalmente insignificante

Boicot a una valla publicitaria de la Fundación Amancio Ortega

Howard-ZinnSolía alertarnos Howard Zinn, uno de los historiadores más lúcidos del siglo XXI, del enorme poder de cambio que pueden tener pequeñas acciones por muy insignificantes que parezcan, sise hacen por una sociedad consciente de su poder político.

Ejemplo hay por doquier en nuestra historia reciente: muchos pequeños actos de desobediencia civil conquistaron los derechos civiles para la población negra en EEUU en la década de los 60s. Muchos pequeños sacrificios personales y colectivos fueron necesarios para acabar con el apartheid surafricano y muchas pequeñas acciones noviolentas llevadas acabo por muchas personasanónimasforjaron la independencia de la India de Gran Bretaña en 1947.

Actualmente, en un mundo dominado por multinacionales, las pequeñas acciones de la gente siguen teniendo una gran importancia. La acción política y legal es fundamental pero las multinacionales tienen en la opinión pública uno de sus talones de Aquiles. No debemos de olvidar enorme poder que una sociedad consciente y organizada puede ejercer y lo mucho que las multinacionales pueden llegar a temer sus acciones.

FundaciónLo que ha sucedido recientemente con una valla publicitaria en uno de los barrios de Santiago de Compostela (a unos 50 kilómetros de la sede de INDITEX) es un buen ejemplo: La misma semana que se hacía público un informe de los europarlamentarios ecologistas sobre los mecanismos de evasión de impuesto de INDITEX (equivalentes a 600 millones de €) y poco después de que la BCC publicase imágenes de niños sirios refugiados en Turquía trabajando para marcas como ZARA o Mango; se instaló una valla publicitaria anunciando el inicio de una obra financiada por la Fundación Amancio Ortega para la construcción de una escuela infantil. A los pocos días algún vecino indignado añadió al panel la frase “Amancio Ortega: Ladrón y explotador”. La fundación Amancio Ortega no tardó ni dos días en enviar unos operarios y una grúa para limpiar el panel y volverlo a instalar, pero esta vez con 3 metros más de altura. Pero pocos días después la pintada volvió a aparecer. Tan importante es la opinión pública para ellos, que los operarios volvieron para eliminar el panel y dejar (de momento) cuatro postes desnudos. Una simple pintada puede estropear una campaña de lavado de cara de millones de euros y puede generar opinión pública en un barrio contra la hipocresía de quien quiere hacer “beneficencia” con el dinero estafado y con el sudor de niños refugiados.

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