Un país de récord en paro, consumo de drogas, fracaso escolar, precariedad laboral y corrupción

España, casino y prostíbulo de Europa

 

El juego

A nivel internacional el mercado global del juego creció un 9,6% se prevé que se mantenga la senda alcista en los próximos 5 años a tenor de un avance medio del 9,2% (años en los que se cuenta con los efectos de la crisis). España ocupa el puesto número uno como mercado más prometedor de Europa. Hoy el juego en España mueve más del 3% del PIB, genera un gasto por persona de 600 € y ha creado un millón de ludópatas, pero las cifras se dispararán con el juego en Internet que crecerá en este año un 10%.

La prostitución

Entre 150 y 400 mil mujeres son prostituidas en España según diferentes informes. Alrededor del 90% son inmigrantes empobrecidas. El volumen de “negocio” alcanza los 50 millones de euros al día. España posee unos 6000 burdeles “oficiales”, entre ellos el Paradise, en la Jonquera, el más grande de Europa.

A esto hay que sumar que el 60% de los anuncios clasificados de la prensa, encabezada por El País, son de prostitución con un volumen de negocio de 40 millones de € al año.

Eurovegas

El macrocasino de Las Vegas Sands supondría, según dicen sus representantes, una inversión aproximada de 15.000 millones de euros. Después, en unos diez años, habría doce hoteles con 36.000 habitaciones; seis casinos con más de mil mesas de juego y más de 15.000 máquinas recreativas. Las condiciones que exige el magnate Adelson suponen importantes cambios en la legislación laboral, fiscal y de extranjería. La aceptación de esas condiciones en la práctica significa legalizar la explotación laboral, la prostitución, las drogas y la trata y de paso fomentar la ludopatía.

Un país de récord en paro, consumo de drogas, fracaso escolar, precariedad laboral y corrupción parece el escenario adecuado para montar el gran casino y prostíbulo de Europa. Solo la acción solidaria frente a estas realidades podrá frenar la locura de un país dispuesto a comprometer seriamente el futuro de las nuevas generaciones. Una vez más la acción política autogestionaria es la respuesta.