Noticias — 19 febrero 2017 — IMPRIMIR
¿Quién defiende el pleno empleo en la era tecnológica?

PlenoEmpleoCon el cuento de que cualquier cosa es mejor que estar en el paro, está surgiendo un nuevo tipo de trabajadores. Son los trabajadores pobres. Personas que trabajan más de ocho horas al día por menos del salario mínimo, o que trabajan gratis a cambio de una falsa promesa de permanencia, o que, incluso, pagan por trabajar a cambio de experiencia.

Las noticias de reducción del desempleo lo son a costa del desánimo de las miles de personas que se borran de las listas del paro o que deciden emigrar (700.000 españoles desde 2008). Gracias a la reforma laboral se contrata y se despide cada vez más barato y ya el 93,5% de los nuevos contratos firmados son temporales. Quien los sufre, carece de la capacidad de planificar su vida.

¿Dónde está el límite del “mejor esto que nada”? ¿Estamos ante una inercia que nos llevará a un escenario como el que sufrieron los jornaleros americanos que emigraron tras el crack del 29?

Por otro lado, se cierne la amenaza del masivo desarrollo de las nuevas tecnologías y el creciente reemplazo estructural de millones de trabajadores humanos. Lo grave no es que el 47% de los puestos de trabajo hoy existentes sean susceptibles de ser automatizados en el medio plazo. Lo trágico es que los beneficios de la robotización se acumulen en pocas manos. Estamos ante uno de los grandes retos del mundo moderno: conseguir que el avance tecnológico no sea sinónimo de aumento del desempleo y la pobreza.

El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ha propuesto que los robots coticen a la Seguridad Social, pero hace falta algo más. Lo decisivo será en manos de quién estarán los robots en esta nueva revolución digital y robótica.

No hay que creer a los políticos que hablan de pleno empleo sin combatir la apropiación por parte de unos pocos de los beneficios de los adelantos tecnológicos generando una legión de esclavos y una minoría de enriquecidos.

Hay que crear sociedad frente a la alianza del Estado y el Mercado. No nos resignemos a un futuro de esclavos resignados a que cualquier cosa es mejor que el paro.

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