Noticias — 22 diciembre 2016 — IMPRIMIR
¿Cuándo empezó la crisis del PSOE?

CrisisResponder correctamente a esta pregunta es fundamental para aquellos que deseamos un socialismo autogestionario que desarrolle la vida solidaria, para no repetir un camino que ha llevado al PSOE a su trágica situación actual.

A primera vista parece que la crisis del PSOE empieza con el empecinamiento de Pedro Sánchez en impedir la investidura de Mariano Rajoy y conducirnos a unas nuevas elecciones. Eso, sin duda, precipitó la actuación del grupo PRISA, Felipe González al frente, para descabalgarle como secretario general, evidenciando nuevamente que el PSOE es un partido en manos de los grandes poderes económicos. Pero la crisis empieza antes.

Puede parecer que empieza con los recortes de Zapatero en mayo de 2010, cambio de la Constitución incluido, tras negar durante años la crisis y haber afirmado tras su victoria electoral que “el poder no me va a cambiar”. Y eso, sin duda, contribuyó a que muchos descubrieran que el PSOE es un partido cuya política no es socialista. Pero la crisis empieza antes. Quizá haya quien piense que el problema estuvo en la elección de Zapatero como secretario general del PSOE en el año 2000.

Un político de escasa talla, dedicado a inventarse nuevos “derechos”, esquivando el conflicto entre capital y trabajo cuando fue elegido. Y eso influyó en que el PSOE agudizase su sectarismo. Pero la crisis empieza antes. Algunos se remontan a los tiempos de Felipe González, y acusan a la corrupción de sus gobiernos en los últimos años. Otros señalan traiciones aún más antiguas: la “OTAN, de entrada, no”, las huelgas generales por la precarización laboral… Y apuntan a la financiación por parte de la socialdemocracia alemana, en vísperas de la muerte de Franco, para hacerse con las riendas del PSOE. Eso hizo que el PSOE fuese la “socialdemocracia moderna” que las grandes empresas necesitaban en España. Pero la crisis empieza antes.

La crisis empieza cuando, derrotado y exhausto de las batallas internas y externas de la guerra civil, el PSOE se retira al exilio, abandonando la promoción de militantes obreros, pensando que no se podía hacer nada contra el dictador. Eso hizo que el PSOE que resurge en la transición sea un partido organizado desde el poder, en el que la militancia no tiene capacidad de decisión, un partido con nula democracia interna. Ahí empieza la crisis: en el cambio de un partido en el que se pagaba por ser socialista a un partido en el que se cobra por ser socialista. Y la diferencia entre uno y otro es inmensa.

Porque un partido en que sus afiliados no protagonizan su rumbo con tiempo, trabajo y dinero, es un partido que sirve a otros intereses, normalmente a los de aquellos que le ponen el tiempo, el trabajo y el dinero. Y quien paga, manda

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