EL CRIMEN DEL HAMBRE HOY

La mayoría de la humanidad está siendo asesinada por hambre: cada día mueren 100.000 personas de hambre, la mitad niños. Pero el mundo tiene capacidad para alimentar, por lo menos, al doble de la población actual.
Hoy se produce un 60% más de lo necesario, pero se desperdicia o despilfarra 1/3 de lo producido; es decir, 1.300 M Tn cada año. Eso supone que 1.400 M de hectáreas (28 veces España), un 25% del agua y 300 M de barriles de petróleo son tirados a la basura. Además, un 70% de la producción se destina a alimentación animal, mucho más ineficiente. La mitad de la población del mundo padece hambre. Para el 82% de la población mundial el hambre, la sed, la enfermedad, el analfabetismo y la miseria son su vivir cotidiano.
Los países empobrecidos han pagado con creces su injusta deuda externa, y, sin embargo, hoy están más endeudados que hace 20 años.
Además, existen más de 40 guerras en el mundo, provocadas y mantenidas para vender armas y expoliar materias primas, promoviendo un negocio que provoca muerte, hambre y emigración. El 95% de estas víctimas son civiles.
El aplastamiento de los empobrecidos continúa en España y el resto de Europa, donde los estados a través de sus leyes y falta de protección, facilitan la explotación de los inmigrantes que fueron obligados a abandonar sus países por el hambre y las guerras provocadas, para el beneficio económico de nuestros países.

EL HAMBRE EXISTE PORQUE ES UN NEGOCIO

El hambre no es una fatalidad. No se debe a causas técnicas ni económicas, sino a un sistema injusto, ineficaz e insostenible. Existen recursos suficientes para erradicar el hambre hoy mismo. Con el 1% de lo entregado al rescate bancario o al negocio de armas sería suficiente.
A su vez, es urgente parar el robo de recursos (acaparamiento de tierras, agua, cultivos, pesquerías, agrocombustibles…) y facilitar el acceso a medios de producción y recursos necesarios para la producción a escala familiar.
No es necesario producir más alimentos, sino evitar desperdicio y despilfarro. Con lo que se tira a la basura en EE. UU. y la UE sería suficiente para cubrir las necesidades actuales. Producir más, beneficiaría fundamentalmente a las multinacionales del agronegocio.
Existe un entramado de organismos internacionales (gubernamentales y privados) totalmente interconectados que, bajo apariencia de impulsar el desarrollo, mantienen el robo a los empobrecidos. Porque la existencia del hambre permite promover su negocio.
Las piezas clave para este expolio son las multinacionales, que buscan obtener la máxima rentabilidad y la capitalización necesaria para la economía financiera, mediante la explotación del ser humano y sin que importen las consecuencias de cualquier tipo. Es especialmente grave la especulación con los alimentos, el acaparamiento de tierras, agua y el resto de los recursos, necesarios para la autosuficiencia de gran parte de la humanidad.

El funcionamiento actual de los mercados, impuesto gracias al predominio de las grandes potencias en el diseño de las relaciones económicas, como con los tratados de libre comercio, provoca a los países empobrecidos pérdidas millonarias muy superiores a la ayuda que reciben para el desarrollo.

España se ha convertido en gendarme de la inmigración. Apoyándose en el Plan África y en las disposiciones europeas, España legaliza el asesinato de migrantes en sus costas, con un sistema militar como el Frontex, gestionado en gran parte por empresas españolas cada vez más ricas, que hacen lobby en el Parlamento Europeo para que se aprueben las políticas migratorias que las benefician, o en la travesía por el desierto (con tratados entre la UE y los países de tránsito).

La Ley de Extranjería, y el resto de las leyes que criminalizan a los inmigrantes, los detiene como delincuentes y persigue la solidaridad con los inmigrantes. Los derechos humanos son universales y no dependen de la situación coyuntural de una persona.

PROPUESTAS

Principio General: Cese inmediato de todos los mecanismos de robo a los empobrecidos. Devolución de lo robado. Garantizar el derecho a emigrar y a no tener que emigrar.

  1. Investigación y publicación de las condiciones en que las grandes empresas hacen los negocios con los países empobrecidos.
  2. Eliminación de la deuda externa con los países empobrecidos, de sus intereses y de todos los condicionantes que de ella provengan.
  3. Eliminar los actuales mecanismos de robo como la especulación con las materias primas, las patentes de recursos alimentarios, las subvenciones distorsionantes, la imposición de monocultivos para la exportación, el acaparamiento de tierras y recursos o la investigación dirigida al lucro. Limitar la excesiva concentración empresarial y los Acuerdos de Libre Comercio.
  4. Promover tanto la agricultura de pequeña escala (familiar, cooperativa, comunitaria), como la soberanía alimentaria de todos los pueblos. Defender el derecho a la tierra y sus recursos y el acceso a estos por los empobrecidos. Defender el derecho inalienable a la alimentación.
  5. Establecer medidas determinantes contra el desperdicio y despilfarro a todos los niveles y estamentos.
  6. Eliminación de los sistemas de control de fronteras: Frontex, SIVE…. y cierre de los CIE (Centros de Internamiento para Extranjeros) tanto en España como los que hemos construido en el Norte de África e impedir los nuevos centros de internamiento temporal dentro o fuera de las fronteras de la UE. Crear nuevo sistema de asilo y de estatuto del refugiado que respete los derechos humanos.
  7. Derogación de la actual Ley de Extranjería y de todas las leyes que criminalizan a los inmigrantes.
  8. Reconocimiento del derecho de todas las personas a la libertad de movimiento entre países, a la libertad de establecerse en donde estime, al acceso al trabajo y no verse forzado a tener que emigrar.